
Ayer estuvimos
un merengue,
un culé y un
colchonero viendo los partidos Atlético de Madrid-F.C. Barcelona y Recreativo de Huelva-Real Madrid.
En nuestros rostros nerviosismo, el
Atlético no podía fallar porque podían salir de puestos de Liga de Campeones, el
culé esperando un fallo madridista para que su equipo se pusiese líder de la
LFP, y el
merengue espectante ante la racha negativa de su Real Madrid.
Comenzaron los partidos, los bares llenos y de repente se adelanta el Recreativo de Huelva, la sonrisa entre los colchoneros y los culés se aprecian en el ambiente, los cigarros empiezan a caer en el local ante lo que ocurrirá pero todo queda eclipsado por
Ronaldinho recordando las chilenas del mexicano Hugo Sánchez, y estallán levantándose y celebrando ese golazo por todo lo alto.
Mientrás tanto, resignación en la hinchada merengue y colchonera porque uno ya no era líder y el otro estaba fuera de los puestos Champions porque el Sevilla iba ganando en A Coruña. Pero el fútbol es como una caja de bombones, primera llegada del equipo local y gol del
Kun con ayuda de
Carles Puyol, los atléticos y merengues saltamos de alegría, y
Raúl que nunca hace nada empata en Huelva, todo está igual que nada más empezar la jornada, a dos puntos de diferencia y el Atlético empatado a puntos con el Sevilla.
Ahora quien tenía la presión era la hinchada colchonera que estaba obligada a ganar y ocurrió, pase interior del Kun Agüero a Maxi y gol, el Atlético de Madrid había remontado al
F.C. Barcelona, lo que da de sí 36 minutos en el fútbol, de la alegría a la desolación, era una locura, colchoneros y merengues juntos pero estos primeros deseando que los de la Castellana palmaran, y los del Barça esperando a que su equipo diese síntomas de recuperación.
En el descanso las caras lo dicen todo, todos respirando profundamente, en vez de una tarde futbolera parecía que algunos fueran a ser padres o madres de tanto nervio y Audiovisual Sport conecta el inicio de la segunda parte, 2-1 en el Calderón y 1-1 en el Colombinno de Huelva.
La gente mirando los dos partidos y a mitad de la segunda parte pena máxima a favor del
Atlético de Madrid, los del Atlético rezando un padre nuestro a Forlán, los del Barça rezando otro padre nuestro a San Valdes y los del Madrid esperando novedades para que ganasen en Andalucía.
Y se produjeron todas estas circunstancias, el Madrid marca su segundo gol, el Atlético marcaba el penalti y a los pocos minutos un extraordinario gol del Kun, el Deportivo se adelantaba en el marcador, conclusión, 5 puntos de diferencia entre Altético y Sevilla, 5 entre el Madrid y el Barcelona.
Al final, una tarde increible, unos acabaron pasando del pesimismo a la alegría (madridsta y colchoneros) y otros de la alegría al pesimismo (culés).
En nuestro carrusel particular atléticos y merengues felices porque sacabamos cinco puntos a nuestros perseguidores, y los culés cabreados por perder una ocasión única de colocarse primeros en la tabla clasificatoria, ¿quién dijo que no había liga? mejor imposible.