
También me entero que es la primera vez que atentan contra un medio público vasco desde Periodistas 21, y un empleado de la radio vasca que nos cuenta sus impresiones en su blog. Lo que sí se sabe es que la redacción ha quedado hecha añicos y que ya se ha quitado el cordón de seguridad.
Esperemos que esto acabe de una vez y que podamos vivir en libertad porque esto no es forma de vivir para nadie. Hoy más que nunca con los periodistas vascos que han sufrido el atentado.